viernes, 16 de diciembre de 2011
Ser paisaje
La experiencia de leer a Rilke, el "Diario Florentino", y las cartas.
El fraseo, la experiencia del lenguaje susurrado, como dichas las frases al oído en un hablar en silencio, en esa privación del sonido ahora tan necesitada por imposible, escucharlas como quién respira, respira e inspira, respirar la vida.
Hay palabras en Rilke recurrentes que son como líneas o caminos que se nos abren y por los que transitamos sin rumbo, palabras como por ejemplo, bosque, otoño, vida.
Cuando se deambula por el bosque de Rilke es como deambular por una oscuridad maravillosa.
Habla en su Rodin del paisaje ante el que pintar. De ser "cazador" frente a ser "observador":"ser paisaje". Secretario de Rodin, Rilke tiene entonces 31 años.Y en los detalles insignificantes es donde se revela la maestría de la evocación:"Y en el Luxemburgo hay sólo sombra en las terrazas y los trajes de las muchachas lucen sus más gastados y más matizados bajo los cargados castaños: ya no están en su albor limpio y primaveral"
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