El Viejo Marinero de la Isla de Man
Me pregunto si estos alegres camaradas se dan cuenta del lugar sobre el que están bailando. Yo danzaré sobre vuestra tumba, lo haré, eso es la peor amenaza de vuestras mujeres nocturnas, que pueden doblar esquinas con viento de proa.
!Oh, Cristo!, y pensar en las verdes flotas y en las tripulaciones, con sus cráneos verdes. Está bien, es posible que el mundo entero sea un balón, como creen vuestros estudiosos, y por eso esta bien hacer de él un salón de baile. Bailad, compadres, sois jóvenes, yo lo fui una vez
Herman Melville